Esclavizan a guanajuatenses en Sonora
Por: Felipe Canchola, Martes, 24 de Marzo de 2009
Se los llevaron con el programa de Empleo, pero resultó un engaño
Sin paga...
"La convocatoria era para (...) trabajar allá con muy buenos salarios, gastos pagados y un cheque para que nuestra familia no se quedara sin comer mientras les mandábamos dinero; cheque que nunca vimos nosotros ni nuestra familia"
... sin nada
"Nos fuimos por nuestra voluntad, sí, pero nos engañaron. Nunca vimos dinero, pero cuando recibimos un poco, nos lo quitaron porque dijeron que les debíamos la comida, y otra vez nos quedamos sin nada. Hasta se burlaron de nosotros".
IRAPUATO
Cuando menos 200 guanajuatenses fueron víctimas del infierno en los viñedos sonorenses, gracias al programa "Jornalero Agrícola" de la Dirección Estatal del Empleo del Estado de Guanajuato.
Dos irapuatenses que lograron huir de los dominios de la empresa agrícola llamada "Las Mercedes", propiedad de Gerardo Valdovinos, regresaron a Guanajuato a narrar su historia con la petición de justicia y ayuda para "rescatar" a los demás paisanos que aún se encuentran en aquella entidad, en condiciones infrahumanas.
De acuerdo al testimonio de los irapuatenses, cuya identidad y generales obran en poder de correo , a su regreso, familiares de los que se quedaron recurrieron al Servicio Estatal del Empleo del gobierno de Guanajuato y a la propia Delegación de los Derechos Humanos, cuyos funcionarios les respondieron: "Lo que pasaron ha sido un castigo, una prueba de Dios.
Quizá los premie dándoles un buen empleo ahora por acá".
Aseguran que uno de los guanajuatenses, que aún se encuentran allá -porque no tienen la forma de regresar-, es originario de Moroleón y se llama José Luis Vázquez, se encuentra internado en un hospital, con un complicado cuadro pulmonar y con síntomas de hepatitis y tifoidea, por la insalubridad en la comida casi echada a perder, caldo de frijol con atún "de donde salían pelos, piedras, cucarachas y hasta uñas", y el agua que consumían directamente de la llave.
PEOR QUE LA CÁRCEL
La dieta:
"Caldo de frijol con atún de donde salían pelos, piedras, cucarachas y hasta uñas".
El hospedaje:
"En los pequeños espacios donde dormíamos cerca de 50 ó 60 personas , había revueltos hombres y mujeres –algunos con acento centro o sudamericano que decían ser indocumentados- había un cochinero y sólo nos podíamos bañar por la madrugada, con agua helada. No había día de descanso y trabajábamos desde las 5 de la mañana hasta las 6 y media de la tarde".
El salario:
La mayoría se quiere regresar, pero como no pagan, no hay dinero para hacerlo. "Los capataces están peor que los custodios de una cárcel y nos tratan como esclavos. Siempre nos cuidan para que no nos escapemos".
Los hijos de José Luis Vázquez han pedido justicia y ayuda del gobierno guanajuatense para que su padre regrese, pero no han tenido los resultados deseados.
"Las condiciones de espacio, salubridad y el trato, son peores que en las cárceles. Nosotros llegamos allá porque estábamos desempleados. Fuimos a pedir trabajo al Servicio Estatal del Empleo y fue ahí donde nos informaron de "esta oportunidad".
La convocatoria era para toda la gente que quisiera irse a trabajar allá con muy buenos salarios, gastos pagados y un cheque para que nuestra familia no se quedara sin comer mientras les mandábamos dinero; cheque que nunca vimos nosotros ni nuestra familia".
Todo fue un engaño, aseguran. "No sabemos si la Dirección Estatal del Empleo de Guanajuato no investigó bien a esta empresa o también fueron engañados por esa gente.
Nos dicen que han hecho investigaciones y que no han encontrado ninguna anomalía. De lo que sí nos dimos cuenta es que con este programa, llegamos alrededor de 38 trabajadores de varios municipio de Guanajuato, había gente de Irapuato, Pénjamo, Abasolo, Cuerámaro, Moroléon, Jaral del Progreso, Juventino Rosas y Salvatierra, entre otros, había, cuando menos, unos 200 guanajuatenses.
CONDICIONES DE TRABAJO
"Estabamos casi aislados de la civilización, los campos donde se cosecha la uva están a 22 kilómetros de la comunidad más cercana, que se llama Pesquería, y tiene como 22 mil habitantes.
"No hay forma de ir a comprar un pan o alguna otra cosa. Para dormir entre el hacinamiento, las cobijas son un lujo que nunca vimos, pues nos dieron tres cartones para cubrirnos en las sucias literas donde dormíamos.
"Si alguien pedía un cartón más para taparse, se burlaban de él".
Contactan a través de canales del gobierno
La empresa agropecuaria "Las Mercedes", quien contrata a personas para laborar en los viñedos, está respaldada por el Servicio Estatal de Empleo de Gobierno de Guanajuato, y es a través de éste, mediante sus ocho oficinas en todo el estado, como los candidatos a estas ocupaciones, se enteran de esta posibilidad de trabajo, una opción para ganar unos cuantos pesos.
Tras una investigación realizada por correo, bajo la identidad de una persona con necesidad de pedir empleo como jornalero cosechando uvas en Sonora, se descubrió que los mencionados contratistas solicitan gente por temporadas y no consecutivamente.
JORNALEROS
El trabajo que ofrecen es a través de un programa denominado "jornaleros agrícolas", lo cual confirmó directamente el coordinador laboral, Enrique Rodríguez durante esta llamada telefónica, mismo que contactó al supuesto candidato a empleo, con el administrador contratista de Sonora, José Alberto García Berrelleza.
"El último grupo de personas salió a principios de marzo, fueron como 200 del estado, y el contrato vence hasta mayo o junio, después pueden volver a contratar gente", afirmó Enrique Rodríguez.
Durante la llamada, el coordinador laboral sólo indicó que es necesario llenar un formato con datos básicos de la persona, para sacar una ficha, y tras un análisis de la solicitud, los candidatos son aceptados con la oferta de 122 pesos diarios como pago, y finalmente un apoyo de mil 200 pesos para "movilidad nacional".
"En los pequeños espacios donde dormíamos cerca de 50 o 60 personas, había revueltos hombres y mujeres -algunos con acento centro o sudamericano que decían ser indocumentados- había un cochinero y sólo nos podíamos bañar por la madrugada, con agua helada.
No había día de descanso y trabajábamos desde las 5 de la mañana hasta las 6 y media de la tarde. "Muchos ya tienen Hepatitis y Tifoidea".
La mayoría se quiere regresar, pero como no pagan, no hay dinero para hacerlo. "Los capataces están peor que los custodios de una cárcel y nos tratan como esclavos.
Siempre nos cuidan para que no nos escapemos". Nos fuimos por nuestra voluntad, sí, pero nos engañaron. Nunca vimos dinero, pero cuando recibimos un poco, nos lo quitaron porque dijeron que les debíamos la comida, y otra vez nos quedamos sin nada.
Hasta se burlaron de nosotros porque dijeron: "Los de Chiapas no nos dan lata. Con que les demos de comer, ya no nos piden sueldo".
Recordaron otros nombres de paisanos, cuyos familiares ya se encuentran pidiendo ayuda para que se les haga regresar. Ellos son: Alejandro Zamudio, Arnulfo Pantoja Ibarra, José Antonio Rodríguez, Miguel Baeza Capilla, Sergio Ruíz Díaz, Guadalupe González Guzmán, y muchos más.
Los irapuatenses que han hecho pública esta denuncia, temen recibir represalias, ya que presumen que el dueño de esta empresa agrícola tiene mucho poder, creen que tiene contactos en todo el país.
Sin embargo, aseguraron que pondrán una denuncia ante el Ministerio Público, debido a la nula atención que les han dado otras instancias gubernamentales.
TESTIMONIO
"Tengo 31 años y estaba sin chamba. Andaba buscando empleo por medio de las bolsas de trabajo, tanto de la Presidencia Municipal como en la bolsa estatal. El pasado 3 de febrero me doy cuenta de un comunicado por parte del gobierno en el Servicio Estatal del Empleo, donde decía de un trabajo para ir a Sonora a Las Mercedes".
"Nos aseguraron aquí en Guanajuato que esa empresa nos daría un sueldo de 7 u 8 mil pesos por mes", continuó. "Convocaron a una junta para las 9:00 de la mañana del 5 de febrero, donde el licenciado Samuel Medrano, del Servicios Estatal del Empleo y Rafael Novoa Gálvez, por la empresa Las Mercedes, nos informaron sobre el programa y el trabajo".
"Dijeron que allá la comida sería gratuita, que el sistema de envío de dinero de allá para acá, también sería gratis, que el trabajo sería de lunes a domingo, que los dormitorios eran excelentes y que las instalaciones donde viviríamos cinco o seis meses, eran dignas.
El transporte correría a cuenta de la empresa, pues dijeron que contaban con cien camiones propios. Ellos nos llevarían y, al término del contrato, nos traerían de regreso.
Eso sí, nos dijeron que no habría contrato firmado porque éramos jornaleros agrícolas. Ante la actitud dudosa de algunos, nos aseguraron que no había engaños, puesto que ahí estaba presente gente del gobierno estatal de Guanajuato.
"Nos pidieron acta de nacimiento, copia de la credencial del IFE, comprobante de domicilio y dos fotografías. El señor Medrano dice: "Necesito que me traigan estos documentos para reclutarlos".
Yo dejé los documentos y durante dos semanas estuve dando vueltas para ver si ya era la salida, porque me interesaba salir a trabajar por la situación que tenemos.
No, pues me decían que el señor Medrano andaba en Villagrán o en otro municipio reclutando más gente, por que va a mandar más gente de allá.
Luego me decían que andaba en Moroleón y así me trajeron vuelta y vuelta".
"Por fin anunciaron la salida para el primero de marzo a la una de la tarde, afuera de las oficinas del Servicio Estatal del Empleo. Se abriría la oficina ese día para pasar lista y checar la gente que se iba a ir con un registro que nos entregaría Rafael Novoa.
Luego de algunas advertencias, emprendimos el viaje… al infierno
desde algun lugar de la selva congalera